Description
In childhood, time seems to extend infinitely. Every day is a new adventure, every moment is full of wonder and discovery. Death is not a concern, nor a palpable presence. Children live in a world where illusion is the norm, and reality is molded to their desires and fantasies.
As we age, adult life tends to accelerate. Responsibilities, stress and worries consume us. Childhood, with its purity and ability to find joy in the little things, often feels like a time longer and richer in experience than adult life. It reminds us that illusion is ultimately a choice we make, a way to embrace life despite its fragility. Childhood is longer than life, and that illusion for life makes us endure the proximity of death.
En la infancia, el tiempo parece extenderse infinitamente. Cada día es una aventura nueva, cada momento está lleno de asombro y descubrimiento. La muerte no es una preocupación, ni una presencia palpable. Los niños viven en un mundo donde la ilusión es la norma, y la realidad se moldea a sus deseos y fantasías. A medida que envejecemos, la vida adulta tiende a acelerarse. Las responsabilidades, el estrés y las preocupaciones nos consumen. La infancia, con su pureza y su capacidad de encontrar alegría en las pequeñas cosas, a menudo se siente como una época más larga y rica en experiencias que la vida adulta. Nos recuerda que, en última instancia, la ilusión es una elección que hacemos, una forma de abrazar la vida a pesar de su fragilidad. La infancia es más larga que la vida, y esa ilusión por la vida nos hace soportar la proximidad de la muerte.